• Lo demás lo decide el pliegue

    Una serie nacida del azar, del pliegue y del gesto mínimo. En esta carta comparto por primera vez el proceso de trabajo detrás de mis nuevas piezas: percal, grafito, agua, calor y la escucha atenta de lo que la materia tiene que decir.

  • El paisaje no existe sin unos ojos que lo toquen y unos pies que lo midan

    El paisaje no existe sin unos ojos que lo toquen y unos pies que lo midan. Después sucede todo lo demás, pero esas son las dos condiciones fundamentales. Si no hay alguien que lo mire y que lo pise, el paisaje se convierte en una mera sucesión de parajes, por lo que es el individuo el que lo completa, del mismo modo que es el espectador el que completa una obra de arte.