Un nosequé
El acto creativo consiste en urdir una sensata promesa de sentido. Y el artista debe velar por que cada obra decante su propia verdad y anuncie a quien la contempla un conocimiento sabroso: un nosequé donde lo infinito asoma en lo finito.
El acto creativo consiste en urdir una sensata promesa de sentido. Y el artista debe velar por que cada obra decante su propia verdad y anuncie a quien la contempla un conocimiento sabroso: un nosequé donde lo infinito asoma en lo finito.
Una serie nacida del azar, del pliegue y del gesto mínimo. En esta carta comparto por primera vez el proceso de trabajo detrás de mis nuevas piezas: percal, grafito, agua, calor y la escucha atenta de lo que la materia tiene que decir.
Es difícil poner palabras a la desbordante necesidad de salir de la ciudad caminando, al arrebato de ir hacia los límites, a la transverberante llamada a afuerarse.
Cómo medir el arco de un parpadeo, la extensión máxima de la caja torácica al respirar, el paso mínimo, la apertura de las narinas al llegar a lo alto de un monte. Cómo medir la temperatura de una caricia en una despedida. O en un encuentro. O su coeficiente de fricción en un día húmedo de verano.