• Saber hacer para hacer saber

    Nuestras capacidades más humanas no caben en un algoritmo. Frente a la automatización en marcha, reivindico el oficio del artista: una forma de mirar, comprender y decidir que trenza razón y sensibilidad para construir sentido.

  • El tacto como consecuencia

    En un presente saturado de imágenes y distorsiones generadas por la IA, lo háptico empieza a recobrar peso. No como reacción, sino como una consecuencia orgánica. ¿Podría ser esta la vía de escape a nuestra crisis de imaginación?

  • ¿Quién nos va a querer si no nos queremos nosotros mismos?

    Llevamos décadas atrapados en una crítica sin propuesta, cultivando una cortesanía que prefiere la náusea al apetito. Pero algo está cambiando. Empiezan a surgir voces que no temen afirmar, construir, querer. Voces que narran lo que somos con rigor, con ternura y sin pedir permiso. Esta carta no es una queja: es una apuesta. Un gesto a favor de lo próximo, lo popular, lo que ya estaba ahí.

  • Sal a bailar

    Desde que vivíamos en las cavernas, la comunidad busca en nosotros —los artistas, los diseñadores y los creativos— el poder de una voz verdaderamente valiente, genuina y libre. Si ahora sentimos miedo a expresarnos es porque hemos dejado que nos arrebaten ese poder, el único que da un sentido completo a lo que hacemos.

  • El paisaje no existe sin unos ojos que lo toquen y unos pies que lo midan

    El paisaje no existe sin unos ojos que lo toquen y unos pies que lo midan. Después sucede todo lo demás, pero esas son las dos condiciones fundamentales. Si no hay alguien que lo mire y que lo pise, el paisaje se convierte en una mera sucesión de parajes, por lo que es el individuo el que lo completa, del mismo modo que es el espectador el que completa una obra de arte.

  • Barcelona y el misterio como refugio

    Necesito misterio en mi vida. Eso es lo que le digo a mi mujer cuando buscamos una película de ciencia ficción para acabar la tarde del domingo o cuando planeo un gran paseo para sacudirme el cuerpo y liberarme de la insaciable y neurótica trituradora en la que se ha convertido la realidad en la que vivimos. Y cuando eso sucede, siempre acabo buscando entre los cabos sueltos de lo oculto el material necesario con el que trenzar alguna nueva ficción en la que encastillarme.

  • Más allá del desierto

    Concebir una imagen del mundo sugiere una cierta ilusión de dominio sobre el mismo. Por ese motivo, la tarea de representarlo se le encargó a los artistas durante siglos.

  • Solve et coagula: esculpiendo como un alquimista

    El proceso de transmutación de la Gran Obra alquímica busca que el espíritu se convierta en cuerpo y que el cuerpo se convierta en espiritu a través de la transformación de la forma y la materia, pero lo relevante para mí es su parecido con el proceso de análisis y síntesis, a caballo entre la experiencia y la especulación, que llevo a cabo como artista en el taller.

  • Una ciudad que suspira

    Dice Rem Koolhaas que nuestro modelo de vida en la ciudad está pasando, conceptualmente, del trabajo al ocio, de la empresa seria a la condición de recreo. Las ciudades ya no se planifican para ser vividas sino que se diseñan para ser consumidas y en este proceso de homogeneización, el paisaje sonoro también ha perdido profundidad, calidez y memoria.

  • Cómo medir el arco de un parpadeo

    Cómo medir el arco de un parpadeo, la extensión máxima de la caja torácica al respirar, el paso mínimo, la apertura de las narinas al llegar a lo alto de un monte. Cómo medir la temperatura de una caricia en una despedida. O en un encuentro. O su coeficiente de fricción en un día húmedo de verano.

  • Dólmenes, menhires y paisajes futuros

    Los dólmenes y los menhires fueron el primer gesto estético sobre el territorio, definiendo el origen común de la escultura, la arquitectura y el diseño, y también una herencia que nos sirve como herramienta para diseñar el paisaje futuro