• Me gusta conducir

    Conducir el Audi de mi padre es algo más que manejar un maquinote de tonelada y media. A veces pienso que al arrancar en frío el motor, se inicia una nueva conversación en diferido con él y con su generación. Como si la memoria se pudiese reescribir a partir de ese primer ralentí.

  • ¿Quién nos va a querer si no nos queremos nosotros mismos?

    Llevamos décadas atrapados en una crítica sin propuesta, cultivando una cortesanía que prefiere la náusea al apetito. Pero algo está cambiando. Empiezan a surgir voces que no temen afirmar, construir, querer. Voces que narran lo que somos con rigor, con ternura y sin pedir permiso. Esta carta no es una queja: es una apuesta. Un gesto a favor de lo próximo, lo popular, lo que ya estaba ahí.