Author / Christian García Bello

Overthinking about vernacular forms, material poetics and reasonable future landscapes. Always by the sea.
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  • Salir de la ciudad caminando

    Es difícil poner palabras a la desbordante necesidad de salir de la ciudad caminando, al arrebato de ir hacia los límites, a la transverberante llamada a afuerarse.

  • Una ciudad que suspira

    Dice Rem Koolhaas que nuestro modelo de vida en la ciudad está pasando, conceptualmente, del trabajo al ocio, de la empresa seria a la condición de recreo. Las ciudades ya no se planifican para ser vividas sino que se diseñan para ser consumidas y en este proceso de homogeneización, el paisaje sonoro también ha perdido profundidad, calidez y memoria.

  • Cómo medir el arco de un parpadeo

    Cómo medir el arco de un parpadeo, la extensión máxima de la caja torácica al respirar, el paso mínimo, la apertura de las narinas al llegar a lo alto de un monte. Cómo medir la temperatura de una caricia en una despedida. O en un encuentro. O su coeficiente de fricción en un día húmedo de verano.

  • Dólmenes, menhires y paisajes futuros

    Los dólmenes y los menhires fueron el primer gesto estético sobre el territorio, definiendo el origen común de la escultura, la arquitectura y el diseño, y también una herencia que nos sirve como herramienta para diseñar el paisaje futuro

  • No tenemos una crisis de futuro, tenemos una crisis de imaginación

    Viajamos hacia el futuro mientras el futuro viaja hacia nosotros, pero el futuro solo será lo que hagamos con él. Por eso necesitamos a más idealistas sensatos, porque lo revolucionario hoy es el optimismo de lo posible.

  • Egberto de Tournai y el leviatán de Fisterra

    Para contar esta historia hay que remontarse a la segunda mitad del siglo XII, cuando Don Gaiferos coincidió en Fisterra con Egberto de Tournai, el trovero que le ayudó a llegar a Santiago de Compostela.

  • Armónicas, vocaciones y pulsiones genuinas

    Con la bajada del sol, un hombre ya anciano había salido al atrio de su casa a tocar su armónica. Estaba solo pero no la estaba tocando para mí. No la estaba tocando para nadie que pasase por allí a esa hora. Y no, tampoco la estaba tocando para él mismo. Ese hombre estaba tocando su armónica simplemente porque no podía evitarlo. En eso consiste la vocación para un artista: en dar respuesta a una pulsión genuina que se ha vuelto incontenible.