Una nueva vernaculidad: Buscando refugio en las formas inéditas del pasado para navegar los flujos acelerados del futuro

We will grieve not, rather find
Strength in what remains behind [1]

 

En 1954, Sigfried Giedion [2] escribía sobre la relación entre la arquitectura moderna y la tradición local, defendiendo un “nuevo regionalismo” que incorporase la identidad y la memoria del lugar como principios fundamentales. Una década después, Luis Seoane le escribía una carta [3] desde Buenos Aires a su socio Isaac Díaz Pardo en la que le explicaba que “existen formas inéditas que están en el paisaje” y que “ahí están para quien sepa recogerlas”. Unas formas que se pueden percibir en el relieve geográfico, en las herramientas de los oficios o en la arquitectura vernácula y que encarnan la memoria háptica de un territorio, trazando una ósmosis entre identidad y conciencia colectiva.

La idiosincrasia de cada época puede destilarse del modo que tiene una sociedad de transformar el territorio que habita. En Europa, el carácter robotizado y deshumanizado de la era tardocapitalista se traduce en ciudades que aceleran hacia la homogeneización, cada vez más desprovistas de calidez o habitabilidad y que obligan a varias generaciones a vivir a bordo de un camión de mudanzas, siempre en movimiento.

Por lo tanto, ¿es posible imaginar una nueva vernaculidad que encuentre en las formas racionales del pasado las claves para ficcionar —inventar, conjeturar, cuestionar en sentido vaihingeriano [4] — las mejores soluciones para las demandas del futuro, empleando los procesos industriales de la actualidad [5]?

Este proyecto se concibe como una ficción desde la escultura performativa, formalizada a través de una serie de objetos y piezas portátiles que funcionen como refugios individuales, antropométricos, protésicos y que nos permitan navegar en este flujo acelerado que es el futuro que ya habitamos [6], hibridando el enorme silabario de las formas vernáculas con la sintaxis de los procesos tecnológicos del mañana. Y es que eran Seoane y Díaz Pardo los que decían que las obras de arte de hoy deben ser hijas de su tiempo pero no deben ignorar de dónde vienen.

 


[1] William Wordsworth, “Ode” en Poems, in Two Volumes. Londres, Longman, Hurst, Rees, and Orme, 1807. Citado por Antonio Río Vázquez en El Laboratorio de Formas de Galicia: reconstruyendo la identidad regional a través de la arquitectura, 2014. ETSAC, Universidade da Coruña, Departamento de Composición.

[2] Sigfried Giedion, «Sobre el nuevo regionalismo». Sigfried Giedion, Escritos escogidos. Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, 1997.

[3] Carta Nº 22 del 21 de junio de 1965. Epistolario entre Isaac Díaz Pardo e Luís Seoane. Consello da Cultura Galega / Xosé Díaz Arias de Castro (coord.), Sargadelos recuperado. O Laboratorio de Formas 40 anos despois. A Coruña, Fundación Luis Seoane, 2008.

[4] Las ficciones de la razón, o el kantismo como ficcionalismo. Una reapreciación de «Die Philosophie Des Als Ob» de Hans Vaihinger. Leonel Ribeiro dos Santos. Universidad de Lisboa, 2008

[5] Laboratorio de Formas de Galicia, Cuadernos del Laboratorio de Formas de Galicia 1. Sada, Laboratorio de Formas de Galicia, 1970.

[6] Charly Blödel cita a Douglas Coupland en The Contemporary Ruin – Material Frictions in Times of Flux. Cartha Magazine, The possible progress I, 2019.

 


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