Un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio

Carbón sobre madera, latón, hierro, cuero y papel
91×175 cm
2013

Esta pieza nace a partir de un verso de Antonio Machado y encaja dentro del proyecto por tratarse de un juego alrededor del ritual del entierro. Las dimensiones de la pieza toman como escala mi propio cuerpo, de forma que las asas de un ataúd ausente están a la altura de mis ojos, como si yo mismo llevase la carga. Las tres asas laterales han sido sustituidas por aldabas de anilla por su componente sonoro y conceptual, ya que eran usadas tanto como llamadores como para pedir asilo de forma no verbal en una iglesia con el simple gesto de asirse a ella hasta la llegada del párroco.

El título de este trabajo cita un verso de Antonio Machado recogido en «Soledades» (1907).