Miniatuur

Pintura de minio al aceite y al agua sobre cobre
12,5 x 8,5 cm c/u
2020

El término miniatura proviene de ‘minium’, voz latina para el minio, el tetraóxido de plomo (Pb3O4). La etimología también nos indica el origen de este pigmento: el río Miño (Galicia), el lugar donde fue extraído por primera vez.

El color rojo anaranjado del minio se utilizaba para pintar las letras capitales y las ilustraciones de los manuscritos iluminados. Estos manuscritos se ideaban principalmente como códices religiosos y se elaboraban con pergamino, vitela y, posteriormente, papel. Fueron populares en Italia, Francia y Países Bajos entre los siglos XIII y XV, aunque durante el siglo XVI se siguieron elaborando en menor cantidad para las clases más pudientes. Precisamente, a mediados del siglo XVI, los maestros flamencos recuperaron otra técnica medieval: la pintura al óleo sobre cobre. El cobre es más duradero que el lienzo la madera ya que no se pudre, no se agrieta y no puede ser devorado por los insectos. A su vez, la pintura de minio se usó como pintura antióxido hasta finales del siglo XX, cuando fue prohibida por su toxicidad. Su color forma parte de la historia y el paisaje urbano de las ciudades costeras de regiones como Galicia.